La Responsabilidad Social Corporativa en el turismo


Business Responsability Imagen: Tom Raftery

Hace pocos días leí una noticia que me llamó la atención: Paradores ofrecerá importantes descuentos a los donantes de sange.
Quizá a alguno os parezca lo más normal del mundo, pero yo no estoy acostumbrada a cambiar sangre por descuentos en hoteles. Dicho ésto sin ninguna maldad ni segundas lecturas.

Hablar de Responsabilidad Social Corporativa y Turismo da como resultado, en el 99% de las veces, menciones al enorme consumo de recursos naturales, al impacto paisajístico y social de grandes hoteles en costas antes vírgenes, a la gran contaminación de los carburantes empleados en los desplazamientos, a la explotación sexual de miles de menores en el sudeste asiático… Pero ¿¡donaciones de sangre?!
Me ha gustado la idea. Paradores va a ofrecer sus intalaciones a la Fundación Fundaspe para la celebración de eventos relacionados con el fomento de la donación de órganos. Igualmente, ofrecerá tarifas especiales a los trabajadores de dicha Fundación y a todo cliente que presente un carné de donante de sangre.

Salta a la vista que la noticia encaja dentro de las políticas de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) de Paradores.

Imagino que a estas alturas, todos estamos familiarizados con el concepto. Pero refresquemos la memoria.

Según la Comisión Europea la mayoría de las definiciones de la responsabilidad social de las empresas entienden este concepto como la integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y en las relaciones con sus interlocutores.

Y profundizando en el sector del turismo, Exceltur indica por su parte que los turistas están demandando progresivamente una mayor concienciación y corresponsabilidad del sector privado en la mejora del entorno y un mayor apoyo de los sectores públicos para resolver los problemas sociales que afectan a los destinos que visitan.

¿Qué fue primero? ¿La inquietud de las empresas por revertir en la sociedad parte de sus beneficios? ¿O la presión de la comunidad para que éstas colaboraran?

Puede que en cada caso la respuesta sea distinta.

Es cierto que las empresas no tienen fama de hermanitas de la caridad. Pero también es cierto que mucho antes de que la RSC fuera habitual en las grandes corporaciones, muchas organizaciones dedicaban parte de sus recursos a la filantropía y el mecenazgo sin esperar nada a cambio.

Actualmente, no cabe duda de que las empresas son muy conscientes de los beneficios para su imagen del llamado marketing con causa: posicionamiento de marca, mayor visibilidad, diferenciación de la competencia, fidelización de la clientela, acercamiento a nuevos clientes y en general, una sensibilización de la población (Ainhoa Marín).

Pero sea cual sea el motivo, es innegable que nuestra sociedad espera estas acciones de las empresas. Los abruptos cambios que afectan a nuestro entorno preocupan a los ciudadanos. Ciudadanos que no sólo esperan acciones de los peces gordos, sino que además están dispuestos a colaborar. Y como muestra, os dejo un vídeo con algunos datos que así lo demuestran…

Y ya para acabar, ¿qué otras inciativas empresariales conocéis que os hayan llamado la atención?

 

 

 

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