Emprendo Arriesgo Fracaso Aprendo


Éxito/fracasoR. No hay motivo para que en Europa no se pueda desarrollar un potente sector tecnológico similar a Silicon Valley…

P. ¿Qué hace falta?

R. Tres cosas. Las universidades punteras y las sociedades de inversión ya las tienen, pero a los europeos les cuesta mucho la tercera: permitir el fracaso. Si no fallas no aprendes.

Este pequeño extracto pertenece a la entrevista a Eric Smidt que publicó el domingo el País.

Conversaciones al respecto las he tenido en múltiples ocasiones. De hecho, unos buenos amigos míos que se encuentran en fase de internacionalización de su empresa, me cuentan que si algo les llama la atención sobre la forma de hacer negocios en Estados Unidos es la facilidad y rapidez  con la que los emprendedores empiezan a funcionar y la tolerancia general hacia aquéllos que en algún momento han fracasado con una idea de negocio.

Es más, se suele tomar como un buen aval el haber intentado poner en marcha una empresa aunque no haya tenido éxito, puesto que se sobreentiende que esta persona se ha enfrentado a las vicisitudes del mercado y ha aprendido de sus errores.

Esta manera de entender la actividad empresarial es, en mi opinión, un pilar básico para sostener y fomentar economías competitivas.
No se puede prentender que incentivemos nuestra maltrecha actividad económica a través de la innovación cuando las barreras para hacerlo son, muchas veces disuasorias. Tediosos trámites administrativos y dificultades para obtener financiación complican el nacimiento de negocios potenciales.

He estado echando un vistazo al Rankin Doing Business 2010 en el que se mide la facilidad para comenzar una empresa según países. Y cuál es mi sorpresa (o no) al ver que España se sitúa en el puesto cincuenta. Por detrás de economías como las de Estonia, Islas Mauricio o República de Kirguistán.
Creo que algo debería cambiar y mejorar nuestra posición. Por nuestro propio bien.

Pero a lo que iba.

Está claro que la mejor escuela es la propia experiencia y hasta que uno no se lanza a la aventura (planificada, claro está), de poco sirve toda la formación teórica que se tenga.

Sin embargo, hay voces que desaconsejan esta “exaltación al fracaso” que no deja de suponer pérdidas de empleo, impagos a proveedores, pérdidas de los inversores y costes de oportunidad (Albert Mora).

Yo creo que uno no empieza un negocio (o no debería) por ver qué pasa, sino que planifica, investiga e intenta ofrecer un producto o servicio que el mercado necesite. Y siempre teniendo en cuenta las propias habilidades y recursos.
Si luego fuerzas externas nos fastidian los planes (cambios de regulación, aparición de mejores tecnologías o de competidores con mayor capacidad financieras), es parte intrínseca de los riesgos de emprender.

Es evidente que no siempre se acierta y que muchos fracasan a pesar de partir de una buena idea. Nadie aspira a tener que abandonar cargado de deudas e impagos.
Pero también hay que asumir que sin un tejido empresarial sólido nos topamos con una tasa de paro del 20%.

Y sin riesgo, no hay gloria.

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Un comentario en “Emprendo Arriesgo Fracaso Aprendo

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